Puerto Ayacucho, de cara al gran río

puerto ayacucho

Puerto Ayacucho, la caliente y fronteriza capital del estado Amazonas, es otro de esos destinos nacionales desconocidos para muchos venezolanos. Quizás su nombre evoca lejanía, pero lo cierto es que esta población merece ser visitada porque es una digna exponente de la atmósfera selvática y mestiza del sur de nuestro país. Tendida a orillas del Orinoco en el punto en que el río marca la frontera con Colombia (en la otra orilla se ve la población de Casuarito), Puerto Ayacucho les da la bienvenida a sus visitantes en el marco de la naturaleza exuberante que la rodea. Esto es lo que nos lo cuenta Beto León, nuestro baquiano en el día de hoy: “Puerto Ayacucho es una pequeña y bonita ciudad. Antes de llegar a ella uno disfruta de los hermosos paisajes que ofrecen los llanos venezolanos”, nos saluda Beto. Y tiene razón. Sólo el hecho de acercarse a Puerto Ayacucho ya permite entender que nuestro destino es un lugar mágico y hermoso.

Los pobladores de la ciudad son en su mayoría mestizos, y en algunos asentamientos cercanos existen comunidades de etnias indígenas como Yanomami, Barí, Piaroa y Guajibo. Como hemos dicho, quizás la principal atracción de esta zona es su naturaleza, y la primera recomendación que nos hace Beto es precisamente en este sentido: “Una vez allá son muchos los destinos que Amazonas les ofrece a los visitantes, entre ellos uno que es mi preferido y que es conocido como el tobogán de la selva. Como su nombre lo indica, es un gran tobogán de piedra por el que baja el cauce del río y se represa más abajo, donde todos disfrutan de un refrescante baño”, evoca.

En la propia ciudad, hay que conocer lugares como la Plaza Rómulo Betancourt, también conocida como Plaza de Los Indios, donde se congregan los artesanos indígenas a vender sus productos. También es digno de ver el Museo Etnológico de Amazonas Enzo Ceccarelli, que se ocupa de difundir la historia del lugar desde la llegada de los misioneros. Otros puntos de interés son la Catedral María Auxiliadora, el Mercado Indígena, la Plaza Bolívar, el Mirador de Monte Bello y algunos balnearios como los de Pozo Azul, Pozo Cristal, Los Márquezo o Las Tinajas.

Puerto Ayacucho ¿Qué comer? ¿Dónde dormir?

Beto es elocuente cuando le preguntamos por la comida típica: “¡No regresen sin comer pescado Payara! Lo rellenan con vegetales, se enrolla en papel de aluminio y se pone a la parrilla. El sabor es increíble. También deben degustar el famoso pescado Sapoara y, como dice la cancion, ‘no se coman la cabeza porque en esas tierras se quedan’, o algo asi”, dice soltando unas risas, aunque inmediatamente se apura a puntualizar: “Todo esto acompañado del famoso pico de gallo”. En cuanto al alojamiento, nuestro anfitrión de hoy recomienda el Hotel Amazonas: “Está en el centro de la ciudad, detrás de la plaza de los artesanos. Tiene una hermosa ambientación, piscina y restaurante”, explica.

Nuestro amigo Betó León aún tiene tiempo de lanzar un par de recomendaciones más antes de despedirse: “Hay que ir a ver el atardecer en el mirador de Puerto Ayacucho. El naranja del sol se refleja en los rápidos del Orinoco; es hermoso. Y al otro lado de la ciudad, desde el muelle, pueden cruzar a Cazuarito, en Colombia”, explica, y remata: “Lo que no se puede dejar de ver es la Catedral, el museo, Pozo Azul y el tobogán, por supuesto…”.

Puerto Ayacucho es una reina indígena que descansa sentada al borde del río, con gesto muy serio, mientras se ocupa de cuidar a Venezuela.

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